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Crítica concierto Iron and Wine - Neal Casal. Donostia. 11/11/2004

Crítica concierto Iron and Wine - Neal Casal. Donostia. 11/11/2004 foto:pitchforkmedia.com

Nunca llueve…

Formaciones: Iron and Wine, Neal Casal.
Lugar: Sala Gasteszena (Donostia).
Fecha: 11/11/2004
Asistencia: unas 300 personas.

…a gusto de todos, dice el refrán castellano que iniciábamos en el titular. La ciudad amaneció nerviosa y para algunos acabó bien regada el jueves pasado, con ese sorteo de VPOs que dejó doscientas y pico familias felices. No, no hablamos de un menú del “chino“, sino de esos ciudadanos que eludieron el jarro de agua fría que supone el no verse en las listas de dichosos.

Seguro que alguno de esos afortunados se acercó al programa doble que la iniciativa foral Gaztemaniak! había previsto en la sala donostiarra de Gazteszena. Iron and Wine y Neal Casal acercaban sus propuestas a un público que se caló de lo lindo para llegar al alto de Egía.

Del arca de Noé parecía sacado el bueno de Sam Beam, foco principal de la banda Iron and Wine. Con barba tupida, una guitarra electroacústica (la única señal visible de que nuestro artista no era un amish) y las compañías más o menos ocasionales de una voz femenina tersa y suave y un tocador de banjo, el compositor afincado en Miami (quién lo diría…) hizo condensar nubes de emoción en la sala.

Con esa formación simple, sus canciones de escueta instrumentación y pausado temple calaron muy hondo entre la mitad de la sala más inquieta y juvenil. Quizás porque les sonaba cercano y encantador como el Stuart Murdoch (Belle and Sebastian) del disco rojo, o porque no les costaba mucho esfuerzo ver muchos de los parabienes de Nick Drake en sus rasgados meticulosos. El folk desnudo y melancólico contenido en los dos hogareños discos de mr. Beam sonó más embriagador si cabe sobre el escenario donostiarra.

La ponencia musical de Neal Casal empapó mejor entre el sector maduro de la audiencia. Gentes venidas de Bilbao y Aquitania se disimularon entre el público para disfrutar del manguerazo de clasicismo USA ofertado por este curtido autor afincado en California.

Casal tiró de reciente recopilatorio “Leaving Traces : Songs 1994 -2004” para armar el esqueleto de su actuación donostiarra. Algo de blues, un poco de rock, unas gotas de pop, baladas de inspiración gatuna (Cat Stevens), tonadas campestres ensuciadas con guitarras rabiosas…Como ven, todo más clásico que un (bollo) suizo.

Con una banda efectiva y correcta pero algo carente de emoción, al concierto le pasó lo que le suele ocurrir a estas curtidas formaciones norteamericanas. Tocan como los ángeles, suena todo genial, demuestran un buen gusto exquisito. Pero fallan ligeramente a la hora de emocionar, convirtiendo los conciertos en correctos ejercicios de estilo, sin momentos personales que les distingan de autores similares. Alguien decía, y no le falta razón, que como Neal Casal hay 300 tíos en Norteamérica.

Una cosa es que a los de abajo nos pueda parecer que las exaltaciones brillan por su ausencia y otra es que el protagonista eche más leña a esos fuegos. Pocos cantantes habrá (yo ayer lo vi por primera vez) que en mitad de su actuación, sin recato ni disimulo, se suelte un bostezo seguido de otro al acabar algunas de sus propias composiciones.

Si nos obligaran a valorar el concierto del jueves en términos emocionales, le caería un chaparrón de aplausos al primero, dejando para el segundo valoraciones más tibias.
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